El Retratista

Facebook Post: 2014-04-26T02:23:58

DIARIO DE UN ANGLÓFILO
Me di cuenta de que allí delante había un hombre que era yo, dando sorbos a un café en una de esas tazas metálicas de viaje que yo también sujeto, mirando al infinito, esperando en soledad un tren que siempre llega a su hora pero al que yo llevo veinte minutos esperando por gusto, porque no hay otra cosa que hacer en esta ciudad. Esperar. Esperar siempre.
Seis cuarenta y uno. El tren llega puntual, y me siento a leer y a dar sorbos a mi taza de viaje. Y el hombre también sigue dando sorbos a su taza de viaje. Y aunque también está rodeado de gente, igual que yo, no mira a nadie.
En Londres la gente no se mira. Se ignora, se evita, se esquiva en las calles como se esquivan los bolardos; y solo la civilización les hace exclamar un «sorry» cuando se produce el más mínimo roce. Tampoco se tocan, no está bien visto darse palmadas, besos en las mejillas, abrazos.
Yo que soy tan observador sufro evitando ver a la gente. Y tal vez por eso aprecio tanto los museos de Londres, en especial la National Portrait Gallery donde sí puedo ver los ojos de los rostros que me contemplan. Y preguntarles qué esperan.

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