¿Y qué será ahora
de la bahía inquieta
de tu cuerpo,
y de tu satén al alba?
¿Y tu vuelo por las plazas
que te vestían de sol
y de colores, díme
sabes aún decir azafrán?

Goana de besos
como especias puras;
en aquellas tardes
manchadas de mango
y de té, y de Schumann,
trepabas con el Carnaval
hasta los ventanales,
para descender luego
al tamarindo centenario.
Díme ¿Sigues allí
en tu casita azul de Goa,
donde saqueaba tu cuerpo
en Portugués antiguo?

Y los cuentos sabios
de los más viejos, díme,
¿los sigues contando
después de amar?