APUNTES PARA UN AMANECER EN LAS MARISMAS DE CÁDIZ

I
He descendido al espacio horizontal de las marismas
que la luz nombra y recorre
sobre el rigor sonámbulo del agua.
La madrugada desata un osario de delfines

y es tímida la sombra sobre la arena
para el corcel que imita el vuelo
del pájaro que divide rumbos y visiones.
Alzo con los dedos espejismos de sal
y un horizonte de dragones en celo
traspasa un hervor de vida silenciosa.


II
La inscripción de la gota sobre la piedra,
el liquen que esparce cabelleras,

la mansedumbre del musgo que relata,
el renacer del aire que me enciende.
Todo está aquí
fin y principio de la nada presentida.

III
Nuestra puede ser la eternidad de un momento
cuando sólo somos la extensión del paisaje.